Lecturas

 

 Género, sexualidad y derechos sexuales: una mirada general
 
Fuente: Bridge y Women for Women’s Human Rights
Susie Jolly y Pinar Ilkkaracan 

"Toda la gente... me advirtió... que los hombres iban a asediarme. Por lo tanto, recaía en mí la obligación de preservar la moralidad de ellos. Las y los maestros eran más cómicos. Nos mostraban películas aterradoras de infecciones de transmisión sexual: vaginas abiertas, infestadas de lesiones, que en nada se parecían a aquello con lo que yo estaba familiarizada. No nos decían cómo había ocurrido esta "transformación". El mensaje subyacente era: virginidad, virginidad, virginidad; no para mí misma sino para el esposo que me amaría por siempre y para mis padres -léase, mi padre- que iban a adquirir tanto dinero del novio mítico." Everjoice Win, 2004, pág. 13 

¿Por qué son el género y la sexualidad importantes para diseñadores de políticas, trabajadores de campo y activistas? La sexualidad y el género pueden combinarse de tal manera que marcan una enorme diferencia en las vidas de las personas - entre el bienestar y el malestar, y a veces también entre la vida y la muerte. 

Las ideologías que mandan que las mujeres deben ser puras y castas, vírgenes hasta que contraen matrimonio, pueden conducir a la mutilación genital femenina, a asesinatos por honor y a restricciones sobre la movilidad y la participación económica y política de las mujeres. Las nociones acerca de que los hombres deben ser 'machos' pueden significar que la violencia sexual cometida por ellos sea esperada en vez de condenada. Las desigualdades de género y los tabúes en torno a la sexualidad tienen el potencial de exacerbar la propagación del VIH/SIDA. Y cada año mueren 68.000 mujeres a causa de abortos ilegales (Organización Mundial de la Salud 2005). En muchos lugares, a fin de que se te considere un 'verdadero hombre' o una 'verdadera mujer', tu comportamiento tiene que ser cien por ciento heterosexual y debes apegarte a los estereotipos de género. De modo que el hecho de ser lesbiana, gay, bisexual o transgénero puede tener como resultado la marginación o la violencia (Samelius y Wagberg 2005). 

Sin embargo, así como la sexualidad tiene repercusiones relacionadas a la pobreza, la marginación y la muerte, también puede, por el contrario, conducir al gozo, la satisfacción y el bienestar, además de potenciar las relaciones humanas con vinculación afectiva o placer compartido. De hecho, las relaciones sexuales pueden ser un espacio en el que las mujeres escapan de las presiones de la reputación para satisfacer plenamente sus deseos; en el que los hombres se permiten disfrutar de ser vulnerables; en el que las personas transgénero afirman su sentido de sí mismas con amantes que las ven como ellas quieren ser vistas. 

¿De qué maneras podemos desafiar las ideologías de género en torno a la sexualidad? ¿Cómo pueden la satisfacción, el bienestar y el placer llegar a ser más posibles para toda la gente? Una respuesta son los derechos sexuales. El marco de los derechos sexuales es uno muy prometedor porque ya tiene alguna influencia, tras haber surgido de años de movilización por parte de activistas por los derechos en el Sur y el Norte (mujeres; lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero; personas que viven con VIH/SIDA, y trabajadoras/es del sexo). Más aún, el marco de los derechos sexuales puede ayudar a identificar los vínculos entre diferentes asuntos de la sexualidad y generar una amplia y diversa alianza a favor del cambio. Los derechos sexuales pueden incluir el derecho a una vida libre de violencia y coerción en el terreno de la sexualidad, como también el derecho a explorar y buscar placeres, deseos y satisfacción. 

En conferencias de la Organización de las Naciones Unidas realizadas en Viena, El Cairo y Beijing durante la década de 1990, se llegó a acuerdos sin precedentes sobre los derechos humanos relacionados con la sexualidad. El trabajo sobre este tema ha continuado desde entonces al interior de diversos organismos de la ONU. En la actualidad, el resurgimiento de los fundamentalismos religiosos, ya sean cristianos, musulmanes o hindúes, dificulta más el trabajo en el ámbito de los derechos sexuales. Además, se siguen librando batallas en torno a asuntos que van desde el aborto hasta la abstinencia y el trabajo sexual. Al mismo tiempo, movimientos progresistas se están organizando para forjar cambios. 

Varias estimulantes iniciativas apoyan los derechos sexuales de las mujeres. Entre ellas están las capacitaciones en derechos humanos que se llevan a cabo en Turquía, las cuales incluyen un módulo sobre 'el placer sexual como un derecho humano de las mujeres'; la organización para apoyar a mujeres solteras 'fuera de la red de seguridad del matrimonio' en la India; la lucha contra la mutilación genital femenina en Kenia a través de la promoción del placer, o la Iniciativa por el Poder de las Niñas (Girl Power Initiative) en Nigeria que se destaca más adelante. También se está realizando trabajo creativo con hombres como parejas de las mujeres, además de exploraciones de los derechos sexuales de los hombres mismos. Y las personas transgénero se están movilizando, según lo ilustra la experiencia del Museo Travesti del Perú que se presenta en este boletín. 

Se están forjando nuevas alianzas que tienen un enfoque integral a la sexualidad, como la Coalición por los Derechos Sexuales y del Cuerpo en las Sociedades Musulmanas, fundada en el 2001 y conformada por más de 60 activistas y académicas/os de organizaciones no gubernamentales (ONG) de Medio Oriente, el Norte de África y el Sur y Sudeste de Asia, incluyendo a quienes trabajan por los derechos de las mujeres, la educación en sexualidad, los asuntos de lesbianas, gays, bisexuales y transgénero, el VIH/SIDA y la salud sexual y reproductiva. La red ha hecho posible que la gente vea más allá de su propio ámbito, mire las interconexiones con otros temas y avance hacia la construcción de un movimiento común por los derechos sexuales. 

Recomendaciones 

Las instituciones internacionales, los gobiernos, las ONG, las agencias de desarrollo, el movimiento de mujeres, las y los activistas por los derechos humanos y otros actores tienen todos un papel vital que jugar en contribuir a un mayor bienestar a través del apoyo a los derechos sexuales en las siguientes formas: 

Reconocimiento de la importancia de la sexualidad 

* Reconocer la importancia que tienen la sexualidad y los derechos sexuales en las vidas de las personas. 
* Reconocer que la sexualidad es más que una cuestión de salud y violencia. Identificar las interconexiones con el bienestar y el malestar, la riqueza y la pobreza, la integración social y la marginación, como también el significado de la sexualidad en las luchas políticas. 

Adopción de un enfoque incluyente, con perspectiva de género y positivo 

* Reconocer los vínculos entre diferentes asuntos de la sexualidad. Apoyar los enfoques integrales a la sexualidad que desafíen las estructuras de género, raza, clase y otras estructuras de poder. 
* Desarrollar fortalezas para que haya movimientos por los derechos sexuales que sean incluyentes, apoyando alianzas entre diferentes grupos y, al mismo tiempo, desafiando las desigualdades de género y de otra índole dentro de estos grupos y entre ellos. 
* Adoptar un enfoque a los derechos sexuales que sea incluyente, con perspectiva de género y abierto a todas las personas - mujeres a quienes la desigualdad de género les niega sus derechos, personas transgénero cuya existencia misma podría estar siendo ignorada y hombres heterosexuales de quienes podría suponerse que no necesitan estos derechos pues se percibe que ya lo tienen todo. 
* Ir más allá del derecho a una vida libre de violencia y apoyar también los derechos positivos y el derecho al placer. 
* ¡Dejarse inspirar por las emocionantes iniciativas que ya están teniendo lugar y conectarse con éstas! 

Este artículo es un resumen del Informe General sobre 'Género y Sexualidad’. SUSIE JOLLY es Oficial de Comunicaciones en Género en BRIDGE, Institute of Development Studies, University of Sussex, Brighton, BN1 9RE, Reino Unido. PINAR ILKKARACAN es coordinadora de Women for Women's Human Rights-New Ways Foundation, Ýnönü Caddesi, 37/6 Saadet Apt. Gümüssuyu, 80090, Estambul, Turquía. 

Organización Mundial de la Salud, Definiciones básicas 

Existen muchas y diversas comprensiones acerca de la sexualidad y los derechos sexuales. En el año 2002, la Organización Mundial de la Salud convocó a un grupo de especialistas de diversas regiones para que elaboraran unas definiciones básicas. Los resultados figuran abajo. 

Sexualidad 

La sexualidad es un aspecto fundamental del hecho de ser humano a lo largo de la vida y abarca el sexo, las identidades y los roles de género, la orientación sexual, el erotismo, el placer, el vínculo afectivo y la reproducción. Se experimenta y se expresa en forma de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, roles y relaciones. Si bien la sexualidad puede abarcar todas estas dimensiones, no siempre se experimentan o se expresan todas. La sexualidad es influenciada por la interacción de factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos y religiosos o espirituales. 

Organización Mundial de la Salud, 2004, Working Definitions (Definiciones básicas) 

Derechos sexuales 

Los derechos sexuales abarcan ciertos derechos humanos que ya están reconocidos en las leyes nacionales, los documentos internacionales sobre derechos humanos y otras declaraciones de consenso. Entre ellos se encuentra el derecho de toda persona, sin coacción, discriminación ni violencia, a: 

* alcanzar el nivel más elevado posible de salud en relación con la sexualidad, incluido el acceso a servicios de atención de la salud sexual y reproductiva; 
* buscar, recibir e impartir información sobre la sexualidad; 
* recibir educación sexual; 
* que se respete su integridad física; 
* elegir pareja; 
* decidir si ser o no sexualmente activa; 
* mantener relaciones sexuales de mutuo acuerdo; 
* contraer matrimonio de mutuo acuerdo; 
* decidir si tener o no hijos y cuándo; 
* llevar una vida sexual satisfactoria, segura y placentera.
 

El ejercicio responsable de los derechos humanos exige que toda persona respete los derechos de las demás. 
Organización Mundial de la Salud, 2004, Working Definitions (Definiciones básicas) 

Párrafo 96 de la Plataforma de Acción de Beijing 
Los derechos humanos de la mujer incluyen su derecho a tener control sobre las cuestiones relativas a su sexualidad, incluida su salud sexual y reproductiva, y decidir libremente respecto de esas cuestiones, sin verse sujeta a la coerción, la discriminación y la violencia. Las relaciones igualitarias entre la mujer y el hombre respecto de las relaciones sexuales y la reproducción, incluido el pleno respeto de la integridad de la persona, exigen el respeto y el consentimiento recíprocos y la voluntad de asumir conjuntamente la responsabilidad de las consecuencias del comportamiento sexual. 

(La Plataforma de Acción de Beijing fue adoptada durante la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, de la Organización de las Naciones Unidas, en Pekín, 1995. El texto completo está disponible en http://www.un.org/documents/ga/conf177/aconf177-20sp.htm
 

Ver también: 
Aborto criminalizado en América Latina y El Caribe




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En profundidad
Desarrollo de temas específicos.
El derecho al aborto en América Latina y el Caribe
El acceso al aborto seguro y legal es un elemento central para el cumplimiento de los derechos humanos de las mujeres en términos generales, incluyendo sus derechos reproductivos y aquellos relacionados a su inherente condición de persona.
Violencia de género
La violencia contra la mujer es el crimen encubierto más numeroso del mundo.
Migración y trabajo sexual
Un tema que afecta los derechos humanos de muchas mujeres (y de cada vez más hombres) sobre el que la sociedad civil todavía no se ha puesto de acuerdo.
Cairo +10
El proceso de revisión de la Plataforma, a diez años de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo (CIPD), se desarrolla en medio de un debate en torno a la defensa de los derechos sexuales y reproductivos.
Beijing +10 - A diez años de la Conferencia Mundial sobre la Mujer
El camino recorrido y el debate actual que rodea la realización del proceso de revisión.
La brecha de género en la educación
Los gobiernos no están cumpliendo con su compromiso de garantizar a las niñas y a las mujeres su derecho a la educación.
Derechos sexuales y reproductivos
La lucha de las mujeres por ampliar los alcances del concepto de derechos humanos.
La homofobia
El miedo a la homosexualidad genera un entorno hostil para millones de personas.
Diversidad sexual y la ley
Según donde vivan, gays, lesbianas, bisexuales o transexuales pueden casarse y adoptar niños, o enfrentar la pena de muerte.
 
 

 

 

 

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25.07.2012 | A 60 AÑOS DEL FALLECIMIENTO DE EVA PERÓN

Madres solteras: Evita y la legitimidad de otra mirada

Una década antes de la pastilla anticonceptiva, Evita creó hogares de tránsito para mujeres y niños sin hogar. ¿Por qué fueron importantes? Tres especialistas analizan el tema para Entremujeres.

Sabrina Díaz Virzi 
sdiazvirzi@agea.com.ar | @sabridiaz
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Evita llegó al poder cuando las mujeres recién comenzaban a salir de casa para trabajar o estudiar. Acompañó el proceso de cambios de la época e influyó en los avances por la igualdad de derechos entre géneros. Vivió poco más de tres décadas y estuvo siete años vinculada al poder, pero sentó más que un antecedente en el rol que pueden ocupar las mujeres en nuestro país, así como en la atención a los desamparados. Una década antes de la pastilla anticonceptiva, Eva creó hogares de tránsito para mujeres y niños sin hogar. ¿Qué significaba ser madre soltera en esa época? ¿Cuáles son los prejuicios que las rodeaban?

En 1948, se creó la Fundación Eva Perón, que inauguró tres hogares: el de la calle Carlos Calvo 102 (con 250 camas), el de la calle Austria 2561 (400 camas), y se compró y restauró una casa en Lafinur 2988 (500 camas) para convertirla en el Hogar de Tránsito Número 2, un refugio temporario para mujeres y niños sin recursos. Éste dejó de existir tras el golpe militar de 1955, y desde el año 2002 funciona allí el Museo Evita. Según el sitio web EvitaPerón.org, quien fue Primera Dama inauguró el hogar con estas palabras: “El hogar de tránsito ampara al necesitado y al que momentáneamente no tiene hogar. Todo el tiempo que sea necesario hasta que la ayuda social le encuentre trabajo y vivienda”.

¿Por qué resultaron importantes los hogares para madres solteras? Porque en ese momento recaía sobre estas mujeres un gran prejuicio social y vivían desprotegidas económicamente. Con estos hogares, “Evita reivindica la maternidad”, comenta Irene Meler, doctora en Psicología y coordinadora del Foro de Psicoanálisis y Género de la Asociación de Psicólogos de Buenos Aires.

“Los hogares para madres solteras ocupaban un rol que la sociedad no ofrecía: no castigar a las mujeres, sino protegerlas; apoyarlas y contenerlas para organizar sus vidas y proteger a sus hijos; protegerlas del estigma y rechazo social; desarrollar su autoestima y ofrecerles recursos para vivir dignamente”, dice la psicóloga, sexóloga y especialista en educación sexual Andrea Gómez.

Mabel Bianco, médica y presidenta de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM), opina que, “al ocuparse y apoyar a las madres solteras y a los niños abandonados, Evita dio un mensaje a la sociedad que los penalizaba, pero en realidad no produjo grandes cambios porque se hacía en un marco más de beneficencia que de respeto a los derechos. Es cierto que en esa época los derechos de las mujeres no eran algo tan reconocido pero, igual, esa era la actitud que prevalecía. Ella, si bien viajó a Europa y conoció otras actitudes, no incursionó en ese terreno de los derechos de las mujeres, lo hacía en el marco de ayudar a los marginados, pobres, migrantes, madres solteras, niños abandonados”.

¿Cuál era el prejuicio que rodeaba a estas mujeres? “Tener hijos era considerado un deber ‘natural’, propio de las mujeres e indiscutible. Ser soltera era sinónimo de fracaso y de enfermedad. El valor de una mujer se adquiría si estaba al lado de un varón (casada) y si además le daba hijos. Las mujeres eran educadas para ser madres y atender a la familia. El cuerpo como generador de placer era absolutamente vedado. El cuerpo de la mujer debía ser bello, joven, elegante y debía procrear. Ser mujer era sinónimo de ser madre”, desarrolla Gómez.

Bianco coincide y señala que “eran épocas en las que ser madre soltera era algo muy mal visto y por eso las mujeres quedaban abandonadas por sus familias, especialmente, las de sectores medios y medios bajos. Los hogares les dieron a esas mujeres y sus hijos un techo, comida y la posibilidad de reencauzar sus vidas. Pero el cambio social se dio mucho más tarde, en la medida que empezamos a hablar de los derechos de las mujeres”.

¿Qué influyó para que se produzcan estos cambios? Según la doctora Meler, “entre otras cosas, se produjo un cambio en el modo de producción capitalista. En esos tiempos, el eje era la producción: se debían contener los impulsos, ahorrar y la familia integrada era una forma de normalización y control social. Con el paso al capitalismo de consumo, el sujeto ‘consumidor’ es estimulado para desarrollar el deseo, para obtener objetos, cosas y, también, gozar del cuerpo”. Además, Meler hace referencia a la influencia de la globalización: “Su auge permite conocer culturas diferentes. Esa diversidad hace difícil mantener un punto de vista limitado o parroquial”.

¿Cómo es la situación hoy? “Las madres solteras enfrentan muy poca sanción social. Estamos ante un cambio de la moral sexual cultural. Dejamos atrás la moral represiva para pasar a la incitación perversa: lo que antes se reprimía, ahora se estimula, se exhibe y se explota comercialmente”, sostiene Meler.

“Hoy, la maternidad de mujeres solteras es algo considerado habitual (es una época en que también se acepta el matrimonio de personas del mismo sexo, de diferentes edades y muchos otros, que antes se veían mal). Lo que sigue siendo censurado en alguna medida es la maternidad en la adolescencia. Las chicas tienen derecho a decidir ser madres, el problema es cuando no pueden decidir porque no saben, porque son forzadas y/o abusadas o violadas”, sentencia Bianco.

“La sociedad es muy hipócrita: valora la maternidad pero, a su vez, la castiga al no proteger a las mujeres y a sus hijos: una madre sola tiene grandes complicaciones para poder trabajar y/o estudiar. ¿Cuántas luchan incansablemente por una cuota alimenticia que deben recibir sus hijos por derecho? ¿Cuántas toleran -pasivamente- cobrar un sueldo menor al de un varón en el mismo puesto de trabajo?”, reflexiona Andrea Gómez.

El quinto anuario publicado por del Observatorio de la Maternidad en diciembre de 2011 indica que “la maternidad en solitario ha experimentado un acelerado crecimiento en los últimoms años y constituye una organización familiar cada vez más frecuente”: el 85.9% de las jefas y jefes de hogares monoparentales de 14 a 49 años relevados por la Encuesta Permanente de Hogares son mujeres solas con hijos a cargo. Esto refiere a una realidad femenina que es más frecuente entre los sectores vulnerables y que tiene consecuencias en la participación laboral de las mujeres y en la sobrecarga de responsabilidades que deben asumir, como cuidadoras y trabajadoras a la vez.